Reportaje
El espectáculo de la narración oral en el Perú
El narrador de cuentos no es solo un personaje, sino también un oficio y aquí te contaremos su historia.
En una esquina, colgada de una
puerta, una pizarra y tiza de colores anuncian “La Casona de Rick”. Dicho lugar
se confundiría perfectamente con todas las viviendas que la rodean, si no fuera
porque sus puertas siempre están abiertas, y que, en su cabeza, la azotea, se ha
armado un pequeño teatrín.
Desde que se empieza a subir
las escaleras que conducen al interior del local, percibes el aura artística y
cultural, y como no, si decenas de frases de belleza poéticas acompañan tu
entrada desde las paredes de la escalera.
Una vez que atraviesas los
pasillos y alcanzas tu destino, ingresas a un espacio eclécticamente decorado,
combinando desde obras de arte infantiles de material reciclado hasta un juego
de katanas, y muchas máscaras decorativas que miran con ojos huecos desde los
muros.
No falta el fulbito de mesa
para los más jóvenes y el tradicional “sapo” para los mayores. Ahí los adultos
conversan, entre niños que corretean y niñas que juegan con sus vestidos de
princesa y sus coronas, mientras agitan sus varitas plásticas.
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| Arturo Ruiz en su participación en la Casona de Rick. |
Esta es la labor de los
cuentistas o narradores orales, que en eventos tan simples y pequeños buscan
llevar un poco de arte y cultura a todas las zonas del Perú y al mundo.
Aunque es un arte no muy
sonante en tierras peruanas, sin causar revuelo, los narradores orales esparcen sus palabras, como
César Villegas “Wayqui” que ya está en sus últimas paradas por Europa. En Cuba,
José Héctor o simplemente Pomelapocha, quién se creó un sobrenombre para dejar
un inconfundible rastro. Y de Colombia, Fabián David Ortiz, hace poco visitó el
Perú con sus lindas historias.
¿Qué
es el arte de narrar?
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Juan Ramos
Aguilar, sociólogo y docente de la
Universidad Nacional Federico Villarreal. |
Según Juan Ramos Aguilar, sociólogo
y docente la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Federico
Villarreal, la narración satisface una doble necesidad. “El que relata tiene
necesidad de expresar creencias o de afirmar ideas; mientras, que la gente lo
escucha por lo agradable y lúdico.”
En la tesis “Culturas Orales y
Culturas Escritas: Lectura Crítica del Debate Contemporáneo”, la investigadora
Gabriela Núñez Murillo, sostiene que “la oralidad no ha perdido su fuerza,
incluso parece haber aumentado dentro de la cultura popular y tiene un poder
sobre el imaginario y las mentalidades populares que la escritura nunca alcanzó
a tener”.
Todas las personas tenemos la
capacidad para relatar una anécdota, un cuento y hasta una leyenda, pero
también es cierto que en las comunidades se puede identificar a una persona por
su capacidad para hacerlo de una manera especial.
Existen pocas investigaciones
acerca de la narrativa oral como arte u oficio, en cambio hay numerosos estudios
sobre la literatura oral que analizan el tratamiento de las narraciones orales
al ser recopiladas y plasmadas por medio
de la literatura, y estas investigaciones coinciden en que las narraciones orales
pierden elementos esenciales que la componen, como el gesto y la voz, al ser
escritas.
En el libro “La oralidad como
performance”, la investigadora Virginia Zavala, escribe que “la oralidad es una
práctica, una experiencia que se realiza y un evento del que se participa”.
La narración tiene un papel
social diferente al de la propia literatura. Mientras que la lectura exige un
ejercicio solitario de reflexión, la narración es inherentemente interactiva y
vinculante entre el público y el orador.
Como también sostiene Zavala,
la narración concientiza a la gente sobre lo que “es importante en la vida de
la comunidad y sobre cómo elementos del mundo se conectan unos con otros”.
Esto fue lo que sucedió con Liseth
Paredes, una joven trabajadora social, que empezó a asistir a talleres de
narrativa oral en el 2013, para saber más acerca de este arte. A partir del
2014 se fue presentando en diferentes lugares, tanto en Lima como en provincia.
“Para mi narrar es de alguna
manera, expresar ciertas cosas y compartir historias, que han impactado en ti”. Además, manifiesta que cuando incursionó en el mundo de la narrativa
oral, empezó a conectarse con esa parte andina que había en ella, pues su
familia, proviene de Puno.
El acto de compartir historias
tiene la capacidad de trascender y atravesar las barreras de la edad, ya que una
buena historia puede conectar a generaciones separadas por décadas; como
abuelos y nietos. O para servir como mediador e instrumento de desahogo ante
los sucesos que ni siquiera llegamos a comprender.
Como ejemplifica el trabajo de
investigación dirigido por Gonzalo Portocarrero, Sacaojos: Crisis social y
fantasmas coloniales. “De hecho también el hombre más moderno se enfrenta a
situaciones (la muerte del otro, la frustración de los sueños) en las que la
razón dice poco o nada y donde regresa al mito para buscar las certidumbres que
desesperadamente necesita”.
Para el sociólogo Ramos,“la
narración busca explicaciones y transmite visiones de vida, porque tanto las
narraciones, como las leyendas, tienen una relación con su espacio y con su
tiempo. Siempre hay una visión de perspectiva de la posición, del que emite el
mensaje, que le da sentido y dirección”.
Festivales
y eventos
Numerosas organizaciones realizan
eventos dedicadas a la promoción de la tradición oral en nuestro país, pero pocas
son reconocidas. Una de ellas es la Asociación Cultural Wasi, que, con fines
netamente sociales, trata de integrar la narración oral popular con las
poblaciones vulnerables a público abierto.
Con la finalidad de difundir
el arte popular tradicional, propio de las regiones y de cada país, y hacer que
llegue a más personas, organizan el festival “Todas las palabras, todas”.
Este festival es la reunión de
diferentes exponentes de la cultura de diferentes países y de diferentes
regiones del Perú y, de esta manera, trata de descentralizar la cultura, para
decir que la cultura es más que Lima.
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| Liseth Paredes en el Teatro Vichama de Villa El Salvador participando en el ,arco del festival Todas Las Palabras, Todas! 2017 |
La organización de estas
iniciativas, también involucran algunas dificultades. De ellas el mayor
impedimento es el presupuesto, que en ocasiones es inexistente, pues esta
asociación no cuenta con un presupuesto fijo. Aunque, existen concursos a los
que se puede postular, como Iberescena que da una financiación de más de 10 mil
soles.
Fátima menciona que “como
asociación tienes que buscar patrocinadores y eso es una cosa bien difícil,
porque decirle a una empresa: “Vas a apoyar algo que no tiene un ingreso o que
no va a tener una repercusión inmediata en tu imagen. Es un poco difícil tratar
de convencerlos, pero al final, puedes encontrar alguien que te financie.”
En cuanto a la acogida del
público de este tipo de eventos culturales, ella declara que depende mucho de
la promoción que le hacen y de los artistas, ya que unos son más populares que
otros, pero que aun así mantienen una asistencia regular.
Por otro lado, Liseth enfatiza que el arte de narrar está siendo más
difundido, gracias a diferentes eventos porque ahora en Lima hay varios
festivales que promueven a comparación de otros años. “También se ha visto que
ya hay lugares que, de forma permanente, como la casa de la literatura, que
cada semana da funciones de cuentos como en los colegios, que en el tema del
plan lector usa mucho el tema de cuentacuentos”.
Vea la participación de Liseth Paredes y
Pomelapocha en el marco del festival de
narración oral, Todas Las Palabras Todas! 2017.
El valor del narrador oral
Siendo la narración es una
expresión más directa y menos elaborada que la escritura, hay una armonía especial
entre el que narra y el público que lo escucha. Esta característica es
especialmente valiosa para su utilización como herramienta didáctica.
“El narrador no es alguien que
solamente distrae, sino que además las ilustra sobre aspectos que pueden ir desde
la economía, la sociedad e incluso hasta de la política”, explicó el profesor
Ramos. También menciona que el narrador tiene una escala de valores y les
atribuye valores positivos o negativos a los personajes de acuerdo a su propia
percepción.
“En Los Perros Hambrientos de
Ciro Alegría, hay un personaje que es “El Simeón Robles”. Él es el jefe de
familia y acostumbra a ilustrar a los demás a través de cuentos, mediante los
cuales el afirma lo que quiere que quede en las personas. Por ejemplo, acerca
de su vida, acerca del comportamiento de los esposos, acerca de la actitud
frente a los patrones, etc.”, explica.
Poco a poco, paso a paso se va
haciendo más conocido la narrativa oral en el Perú. En Colombia, los
principales centros que reciben este arte son las universidades, según el
narrador oral de Colombia, Fabián Ortiz, algo que, en nuestro país, aún falta
cultivar.
Esto se demostró en una
entrevista realizada a universitarios, donde se pudo comprobar que desde niños hemos sido formados por historias, pero que aún se desconoce sobre la labor de estos narradores.
El desconocimiento sobre la existencia del arte de narrar.
La
narración en la educación
Liseth Paredes terminó hace unos años
la carrera de trabajo social y, a ella, los cuentos la ayudaron a definir el
campo al que se quería dedicar. Actualmente está orientada a la gestión cultural,
el arte y la educación.
Ella ha participado en eventos
en Chincha, Huancayo y Huaraz. Y también ha estado narrando en Puno y
Huarochirí. Expresando sus palabras desde bares, hasta en escuelas y
colegios.
“Me gusta el tema de la educación.
Trato que los niños se interesen más por la lectura, contando cuentos de autor
o populares y he tenido la oportunidad de estar en varios colegios”, menciona
ella.
El potencial didáctico de la
narración oral es muy aprovechado para conectar con el público infantil,
requiriendo especialmente al cuento para reforzar los valores.
“Una comunidad que dedique el
tiempo del ocio a manifestaciones artísticas te ayuda un montón, tanto en la
crianza, recreación y educación. Los cambios no se ven de aquí a mañana, pero es
un proceso que funciona y desde mi carrera como trabajadora social lo he visto”, opina.
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| Liseth Paredes, narradora oral peruana desde el 2013. |
Según mencionan, “El cuento o
relato oral es palabra animada, libro vivo, muestra la vida que palpita tras
las obras. A través de la narración oral el niño puede establecer la relación
libro-autor de un modo vivo, es la recreación del texto en su presencia”
Si bien normalmente se asocia
estos relatos con la formación de los niños más pequeños, los adolescentes y
adultos pueden responder positivamente a estas experiencias. Todo depende de la
selección de las narraciones y su relación con los intereses del público.
Respecto a la selección de
historias, Liseth menciona: “Tengo un grupo de cuentitos que los he agrupado en
“El zorro y el cuy”. Es una travesía que pasan los personajes. Si son público
chiquito uso instrumentos y canciones, pero si son más grandes no tanto. Otro
es el “la capa del armadillo” y también me gusta contar la “Madre Loca” que es
un cuento para las mujeres y la gran labor que hacen como madres.”
A través del cuento el niño
aprende sobre el mundo que le rodea y experimenta a través de los personajes
una amplia gama de situaciones, ambientes y soluciones diferentes a las que
surgen en su vida cotidiana. Además de estimular su creatividad e imaginación.
Que los niños enfrenten cuentos
con conflictos que no siempre tienen el final feliz, típico de las historias
comerciales, les muestra los dos lados de la realidad, mostrando lo bello sin
ocultar lo feo, y les brinda pistas y sugerencias para identificar sus
problemas y superarlos.
“En los cuentos populares vas
viviendo el camino y el proceso por el cual, el personaje principal va
encontrando sus respuestas. Un buen final no siempre va a ser feliz. Puede ser
que el final no te guste, pero si ves el camino del cuento sabrás cuál es el final que se merecía”, explica Liseth Paredes, sobre las historias que prefiere narrar.
A pesar, de que la narración oral contribuye en todos sus sentidos a la educación, Liseth nos cuenta que todavía hay algunos que no saben valorar sino desvalorizar el trabajo del narrador oral. Asimismo, el narrador oral de Cuba, José Héctor Pomelapocha, nos cuenta que esto también ocurre en su país ya que piensan que un cuentacuentos no está a la altura de un artista.
Desvalorización del trabajo como narrador oral.
Por
eso, José Héctor Pomelapocha, “El cuentacuentos de Cuba”, nos explica que
a pesar de todo uno nunca debe perder la humildad y que hay cualidades que un
buen un narrador oral debe poseer para prevalecer como cuentacuentos.
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Además, debido a su experiencia
nos cuenta que sus principales motivaciones para seguir viajando por Uruguay,
Argentina, Perú y otros países, es porque la sola idea de transmitir
sentimientos, como el dolor, la tristeza, la felicidad y la dignidad humana le
da una satisfacción tremenda en su vida.
Por eso, debemos dejar que el cuento encuentre su camino y que las historias propias viajen y sean escuchadas, porque el arte de narrar permite socializar a los niños, jóvenes adultos y ancianos.
Por eso, debemos dejar que el cuento encuentre su camino y que las historias propias viajen y sean escuchadas, porque el arte de narrar permite socializar a los niños, jóvenes adultos y ancianos.
Referencias:
Mato, D.
(1990). El arte de narrar y la noción de literatura oral.
Venezuela: Universidad Central de Venezuela. Recuperado el 27 de noviembre del
2017, de https://books.google.com.pe/books?hl=es&lr=&id=7BJd9Epl99YC&oi=fnd&pg=PA7&dq=el+cuento+oral+sociedad&ots=zn9PFnNlwX&sig=2qe_b7G0QQqdW9mpzBoHYCiZFsY#v=onepage&q=el%20cuento%20oral%20sociedad&f=false
Zavala, V.
(2006). La oralidad como performance: un análisis de géneros
discursivos andinos desde una perspectiva sociolingüística. Revistas.pucp.edu.pe.
Recuperado el 27 de noviembre del 2017, de http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/boletinira/article/view/1949/1880
Núñez
Murillo, G. (2011). Culturas orales y culturas escritas: lectura
crítica del debate contemporáneo. Tesis.pucp.edu.pe. Recuperado
el 28 de noviembre del 2017, de http://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/handle/123456789/79




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